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Consenso Congregacional

¿Por qué cree usted que Jesús eligió la palabra iglesia para describir a Sus seguidores? “Iglesia” es la traducción en español del término original griego ekklesia. Por fuera del contexto del Nuevo Testamento,ekklesia era una palabra secular con una fuerte connotación política. Había otras palabras griegas que Jesús hubiera podido usar para describir a Sus seguidores y sus reuniones, palabras que tenían una connotación religiosa y no-política. Como veremos, una de las razones por las cuales Él escogió la palabra ekklesia para describir a Sus seguidores, es porque Él quería que ellos tomaran decisiones corporativas que afectaran a todos ellos como grupo. ¿Cómo esperaba Jesús que la iglesia fuera gobernada? Empecemos mirando más de cerca cómo el verdadero significado de la palabra moderna iglesia se ha ido perdiendo del todo.

La iglesia Moderna y la Antigua Ekklesia

El Nuevo Diccionario Universitario Webster afirma que la palabra iglesia puede ser usada para referirse tanto a una reunión del pueblo de Dios, como a la edificación especial en la cual se reúnen.[1] En contraste, la palabra griega ekklesia nunca se refiere a una edificación o lugar de adoración, y puede referirse a mucho más que solamente una reunión o asamblea. Nuestra comprensión de la iglesia de Dios será muy empobrecida si fallamos en considerar las dinámicas de la palabra original griega usada por Jesús. Con tanto énfasis hoy en día en cuanto a la separación de iglesia y estado, la última cosa con la que las personas asocian a la iglesia es con gobierno. Y sin embargo, este era exactamente el significado original de ekklesia.

Durante el tiempo de Jesús, la palabra ekklesia era usada casi sin excepción, para referirse a una asamblea política que era convocada regularmente con el propósito de tomar decisiones. De acuerdo con el léxico de Thayer, era “una asamblea de las personas convocada en un lugar público de consejo con el propósito de deliberación.”[2] El léxico de Bauer define ekklesia como una “asamblea de un cuerpo político regularmente convocado.”[3] El Dr. Lothan Coenen, escribiendo para El Nuevo Diccionario Internacional de Teología del Nuevo Testamento, anotó que ekklesia era “claramente caracterizado como un fenómeno político, repetido de acuerdo con ciertas reglas y dentro de un marco determinado. Era la asamblea de ciudadanos plenos, funcionalmente enraizados en la constitución democrática, una asamblea en la cual se tomaban decisiones políticas y judiciales fundamentales… la palabra ekklesia, a lo largo de las áreas griegas y helénicas, siempre conservó su referencia a la asamblea del estado.” En la ekklesia secular, cada ciudadano tenía “el derecho de hablar y de proponer asuntos para discusión”[4] (A las mujeres no se les permitía hablar para nada en la ekklesia secular griega).[5]

Este uso secular también puede ser ilustrado desde la Biblia misma, en Hechos 19:23-41. Estos sucesos de ekklesia de Hechos 19 (traducidos como “asamblea”, “asamblea legítima” y “asamblea” en el 19:32, 39, 41) se refieren a una reunión de artesanos, que habían sido llamados a reunirse por Demetrio en el teatro del pueblo, para decidir qué hacer en cuanto a Pablo; y como había tanta confusión, la mayoría no sabía porque habían sido convocados. Este es un ejemplo de ekklesia usado para referirse a un cuerpo político regularmente convocado (en este caso, artesanos de la plata y aquellos en negocios relacionados). Ellos fueron convocados (como en un tipo de sindicado comercial) para decidir qué hacer en cuanto a la reputación dañada y los negocios perdidos. Cómo salió a la luz, ellos sobrepasaron su jurisdicción al querer negociar con Pablo, así que el secretario municipal sugirió que el asunto fuera tratado por la ekklesia “legal” (en vez de hacerlo por laekklesia de sindicato comercial, He. 19:37-39).

El uso de Jesús de Ekklesia

A la luz de todo esto, ¿por qué Jesús (en Mt. 16:13-20; 18:15-20) escogió una palabra tan políticamente “cargada” como ekklesia para describir a Su pueblo y las reuniones de ellos? Tal vez pretendía Jesús que Su pueblo, los cristianos, funcionaran juntos con el propósito de hacer un paralelo con las reuniones de un gobierno político. Jesús diseñó, que los creyentes pudieran proponer temas de discusión, decidir cosas juntos, tomar decisiones conjuntas y vivenciar el proceso de consenso. Si Jesús hubiera querido simplemente describir una reunión que no tuviera tal connotación política, hubiera usadosunagogé, thiasos o eranos. Sin embargo, de manera significativa, Él escogió ekklesia.

El pueblo de Dios tiene un mandato de toma de decisiones. Una iglesia, es fundamentalmente un cuerpo de ciudadanos del Reino, quienes están autorizados (y se espera de ellos) que sopesen asuntos, tomen decisiones y emitan juicios. Aunque la toma de decisiones no va a suceder en la mayoría de reuniones (usualmente no hay asuntos que resolver), es importante el entender que la iglesia corporativamente tiene la autoridad y la obligación de definir cosas. Las iglesias cuyas reuniones se enfocan únicamente en la alabanza y la enseñanza, nunca lidiando corporalmente con problemas y resolviendo asuntos, pueden estar fallando en cumplir su propósito completo como una ekklesia.

Hay muchos ejemplos en el Nuevo Testamento del pueblo de Dios tomando decisiones como cuerpo. Que Jesús esperaba la toma de decisiones por parte de la ekklesia, se ve en Mateo 16:13-20. Después de prometer edificar Su ekklesia sobre la roca de la confesión revelada de Pedro, Jesús inmediatamente habló acerca de las llaves del reino de los cielos, y de atar y desatar. Las llaves representan la habilidad para abrir y cerrar algo, reino es un término político, y atar y desatar involucra la autoridad de tomar decisiones. Entonces, en Mateo 18:15-20, Jesús dijo que la ekklesia (18:17) es obligada a emitir un veredicto con respecto al presunto pecado de un hermano, y una vez más, a laekklesia se le confiere la autoridad de atar y desatar.

En Hechos 1:15-26, Pedro comisiona a toda la iglesia de Jerusalén con encontrar un reemplazo para Judas. Mas tarde, los apóstoles vieron hacia la iglesia como cuerpo, para escoger hombres para administrar el sistema de bienestar de la iglesia (He. 6:1-6). Hechos 14:23 (traducción marginal) señala que algunas iglesias escogieron a sus propios ancianos. Durante la controversia sobre la circuncisión, la iglesia de Antioquia decidió enviar a Jerusalén para arbitraje, y entonces toda la iglesia en Jerusalén estuvo presente en la resolución del conflicto (15:4, 12, 22). Finalmente, en 1 Corintios 14:29-30 queda claro que el juicio tenía que darse en revelación profética cuando “toda la ekklesia se reúne” (14:23).

Es importante anotar, que la iglesia, en su tarea de tomar decisiones, debe ser más judicial que legislativa. La tarea de la iglesia no es crear leyes – solo Dios puede hacer esto correctamente. Este es un punto en donde la ekklesia del pueblo de Dios es diferente en función de laekklesia de las viejas ciudades griegas. Nuestra responsabilidad como creyentes dentro de la ekklesia de Cristo, es el aplicar y el hacer cumplir correctamente la ley de Cristo, como está contenida en el Nuevo Pacto. Los miembros de la iglesia deben ser como ciudadanos-jueces, que se reúnen juntos para deliberar y decidir asuntos, o para emitir juicio (cuando sea necesario). Esta forma de gobierno funciona tolerablemente bien en una iglesia en casa, en donde las personas se aman unas a otras lo suficiente como para trabajar con cualquiera de sus desacuerdos. Es prácticamente imposible operar de esta manera en un contexto de iglesia institucional más grande.

Aplicación

No todos los usos de la palabra ekklesia que ocurren en el Nuevo Testamento involucran la toma de decisiones. La palabra ekklesia de hecho se usa de seis maneras diferentes en el Nuevo Testamento. Sin embargo, su uso más fundamental permanece en el de un grupo de personas reunidas con el propósito de tomar decisiones. En este sentido, la ekklesia no es meramente la reunión del pueblo de Dios. Así mismo es lo que ocurre cuando el pueblo de Dios se reúne. La iglesia ha sido autorizada por el Señor para tomar decisiones sobre la correcta aplicación de la Escritura. Se espera que refuerce la ley de Cristo (dentro de la familia de Dios) y el lidiar con asuntos a medida que surgen. Esto es una parte de lo que debe suceder en las reuniones abiertas, participativas de iglesia. Los problemas no deben ser ocultados bajo la alfombra. No todas las semanas habrá problemas por resolver (o la mayoría de semanas), pero el pueblo de Dios siempre debe tener en mente su obligación de funcionar como ekklesia cuando sea necesario.

En su organización humana, se supone que la iglesia no debe ser una pirámide con el poder concentrado en la cima bien sea en uno o algunos hombres. Las decisiones no deben ser tomadas a puerta cerrada y después pasadas desde lo alto para que la iglesia las siga. La iglesia es más como el senado o un congreso que delibera y decide sobre asuntos como una asamblea. Los líderes de la iglesia deben facilitar este proceso y deben servir a la iglesia proveyéndole la enseñanza y el consejo necesarios, pero ellos no son los señores de la iglesia.

Existen límites sobre lo que una iglesia local, como cuerpo que toma decisiones, debe decidir. Ciertos temas están fuera de discusión, fuera de los límites, son errores categóricos. Por ejemplo, ninguna iglesia local tiene licencia para redefinir la fe histórica cristiana. Algunas cosas simplemente no están abiertas al debate. Cada ekklesia debo operar dentro del marco de la ortodoxia. Los ancianos deben echar fuera de los límites la consideración de ideas peligrosas y heréticas (1 Tim. 1:3). Esto es porque la iglesia en general hoy en día, y a lo largo del tiempo, ya tiene un consenso sobre ciertas interpretaciones fundamentales de la Escritura (como cuales escritos componen la Biblia, la resurrección corporal de Jesús, el mensaje del Evangelio, la Trinidad, el futuro retorno corporal de Jesús, etc.). El Espíritu Santo no ha fallado en Su misión de guiar a los elegidos hacia toda la verdad (Juan 16:13).

¿Consenso o Gobierno de Mayorías?

Por lo cual argumentamos esencialmente es por un gobierno congregacional. Debido a que la ekklesia debe deliberar como una asamblea en los asuntos que surgen, ¿qué si hay desacuerdo y los miembros se dividen en un asunto? ¿Se toman las decisiones porconsenso o por voto de mayorías? Consideremos primeramente lo que está implicado en esas dos opciones.

La palabra “consenso” significa acuerdo general, tendencia u opinión representativa. Se relaciona con la palabra “consentir” o “consensual”. En contraste, el gobierno por mayoría puede darse con un 51% dictatorial frente al 49% que no estaba de acuerdo, y ciertamente va en contra de la unidad. El consenso, sin embargo, busca construir unidad. ¿Dios le ha dado a su iglesia el tomar decisiones basado en consenso o en gobierno de mayorías? Considere los siguientes textos bíblicos mientras usted y yo alcanzamos un consenso sobre este punto:

“Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía” (Sal 133:1).

“Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer” (1 Cor. 1:10).

“Así que, sois… miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor; en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu” (Ef. 2:19-22).

“Solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz; un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos” (Ef. 4:3-6).

“Por tanto, si hay alguna consolación en Cristo, si algún consuelo de amor, si alguna comunión del Espíritu, si algún afecto entrañable, si alguna misericordia, completad mi gozo, sintiendo lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa” (Fil. 2:1-2).

“Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia; soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros. Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto. Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos” (Col 3:12-15).

La mayoría del proceso de construir consenso no sucederá durante una reunión de iglesia. En cambio, se irá dando durante la comunión de la Cena del Señor, en visitas durante la semana, durante el almuerzo, a través de conversaciones telefónicas casuales, por email, etc. Lógicamente algunas veces varios hermanos, y especialmente líderes, podrán traer enseñanzas que son relevantes al asunto bajo consideración. La mayoría de la deliberación, sin embargo, va a suceder uno a uno, hermano con hermano. Llevar a los miembros de la iglesia a un acuerdo unos con otros, toma tiempo, paciencia, humildad y gentileza.

La provisión de Dios

Es importante recordar que el proceso por el que pasa una iglesia para alcanzar el consenso es frecuentemente tan importante como el consenso que finalmente es alcanzado. Un gobierno de consenso toma tiempo, compromiso, edificación mutua y mucho amor fraternal. Realmente puede funcionar en una iglesia pequeña, del tamaño de una casa. ¡Debemos amarnos unos a otros lo suficiente como para levantarnos los unos a los otros! El concepto detrás de consenso puede ser llamado gobierno por unidad, armonía o acuerdo mutuo. ¿Confiamos realmente en el Espíritu Santo para que obre en nuestras vidas e iglesias?

Ya que el gobierno por consenso parece demasiado utópico, considere lo que el Señor hizo para ayudar a Su pueblo a alcanzar unidad. Primero, nuestro Señor mismo oró por Su iglesia “para que sean uno, así como nosotros… para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste. Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado” (Jn. 17:11, 20-23). Siendo que Jesús oró de esta manera por nosotros, la unidad es ciertamente alcanzable.

Otra provisión que Dios hizo para nuestra unidad está en la Cena del Señor. De acuerdo con 1 Corintios 10:17, “siendo uno solo el pan, nosotros, con ser muchos, somos un cuerpo; pues todos participamos de aquel mismo pan.” Evidentemente, la participación apropiada del molde de pan durante la Cena del Señor, no solo representa unidad, ¡incluso puede crearla!

Finalmente, tal como lo mencionamos antes, Cristo dio varios dones ministeriales y de liderazgo a la iglesia (tales como apóstoles, profetas, evangelistas, pastores-maestros) con un propósito: “hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo” (Ef. 4:11-13). Una de las razones por las cuales Dios le da a la iglesia tales líderes, es para ayudar a la iglesia a alcanzar consenso.

¿Qué hay de los ancianos?

¿Dónde y cómo se tienen en cuenta a los ancianos en el gobierno por consenso corporal? Los ancianos son críticos en la supervivencia a largo plazo de una iglesia. Los ancianos guían, modelan, persuaden, enseñan, alimentan, aconsejan, protegen, advierten, recomiendan, llaman la atención y corrigen.

La iglesia como un todo puede compararse al senado, con la autoridad de tomar decisiones y rendir juicios que son definitivos para sus miembros. Un anciano de la iglesia es solo un senador mas, pero uno que está en un comité especial del senado cuyo propósito es el estudiar asuntos, hacer recomendaciones, enseñar, informar o motivar. Normalmente, el anciano no puede tomar decisiones a nombre de la iglesia. Usualmente él no se adelanta al proceso de consenso. Todos los ancianos son senadores-siervos para todo el senado (la iglesia). Sin embargo, el senado ocasionalmente se encontrará a sí mismo atascado, incapaz de resolver un asunto. En tales raros casos, los ancianos sirven como árbitros predeterminados. Con estas instancias inusuales, aquellos en oposición deben “someterse” al liderazgo y la sabiduría de los ancianos (Heb. 13:17).

En Hebreos 13:17, los creyentes son animados a “obedecer” a los líderes de la iglesia. ¿Cómo cuadra esto con el gobierno congregacional? La palabra común para obedecer es usada en referencia a niños obedeciendo a sus padres y esclavos a sus dueños (Ef. 6:1, 5). Es significativo que el griego detrás de obedecer en Hebreos 13:17 no es la palabra usual. En cambio se usa peitho, que la enciclopedia Bauer fundamentalmente define como persuadir o convencer.[6] (Otros ejemplos de peitho pueden encontrarse en Lucas 16:31, Hechos 17:4, 21:14). La traducción interlinear de Paul McReynolds traduce peitho en Hebreos 13:17 como “persuadir.” Usado en Hebreos 13:17 en la forma media/pasiva, contiene la idea de “déjense persuadir a ustedes mismos por” sus líderes. Ciertamente, cuando alguien es persuadido de algo, actuará sobre ello, o lo “obedecerá” (Ro. 2.8, Gál. 5:7, Stgo. 3:3). El expositor Vine apunta que peitho significa, “persuadir, ganar para uno, escuchar a, obedecer. La obediencia sugerida no es por sumisión a la autoridad, sino resultante de la persuasión.”[7] El punto a tener en cuenta es que la obediencia a ciegas no es lo que es mostrado en Hebreos 13:17.

Este mismo versículo instruye también a los creyentes a “someterse” a sus líderes de la iglesia. Al igual que con “obedecer”, la palabra griega común para “someterse” no es usada. En cambio, el autor escogióhupeiko, una palabra que todavía significa rendirse, ceder, pero después de una batalla. Se usaba en relación a combatientes. La idea detrás de hupeiko se ve en la carta del general sureño Robert E. Lee a sus tropas, concerniente al rendimiento en Appomadox: “Después de cuatro años de arduo servicio, marcados por coraje y temple sin igual, el ejército del Norte de Virginia se ha visto forzado a rendirse ante los abrumadores números y recursos.” El matiz de hupeiko no es una estructura bajo la cual uno automáticamente se somete (como la sumisión al gobierno civil). Mas bien, es una sumisión que ocurre después de un proceso, una lucha o incluso una batalla. La sumisión ocurre, pero la imagen es una de discusión y diálogo serios anteriores a que una de las partes termine cediendo.

Siendo así, el rebaño de Dios debe estar abierto a ser persuadido por (peitho) sus pastores. En el curso en que transcurre la discusión y la enseñanza, el rebaño debe estar abierto a dejarse convencer (peitho) por sus líderes. La obediencia a ciegas, tipo esclavos, no es la relación presentada en el Nuevo Testamento entre los ancianos y la iglesia. Sin embargo, habrá aquellos tiempos cuando alguien, o algunos pocos, en el rebaño no podrán ser persuadidos de algo y surgirá un impase. Cuando es necesario para romper el estancamiento, quienes disienten deben ceder, rendirse (hupeiko) a la sabiduría de los líderes de la iglesia.

Así, en el análisis final, las iglesias deben ser dirigidas por los ancianos antes que gobernadas por ellos. El gobierno de consenso congregacional es el patrón del Nuevo Testamento. Los tiempos en los cuales una iglesia pueda ser temporalmente gobernada por ancianos son cuando uno o unos pocos dentro de la iglesia se vuelven obstinados, irrazonables, tercos, divisivos, esclavos del pecado o están engañados por falsas doctrinas (Heb. 13:17). Incluso esta sumisión, sin embargo, debe venir después del diálogo, la discusión y el razonar.

Conclusión

Aquello por lo cual hemos estado argumentando, bien puede ser comparado a un gobierno con una monarquía parlamentaria. El Rey Jesús es nuestro Monarca, la iglesia es Su Parlamento basado en consensos. Cada miembro de la iglesia es un Miembro del Parlamento (en la Cámara de los Comunes). Los ancianos también son Miembros del Parlamento, pero sirven como diputados del partido con roles de vigilancia y control. (¡Recuerde en todo caso, que cualquier analogía llevada al extremo, colapsa!) La idea general es un gobierno eclesial de consenso congregacional dirigido por ancianos.

– Steven Atkerson

Preguntas de discusión

1. ¿Cuál es la diferencia entre un gobierno eclesial episcopal, presbiteriano y congregacional?

2. ¿A qué se refería originalmente la palabra griega ekklesia?

3. ¿Por qué supone usted que Jesús escogió una palabra tan políticamente cargada como ekklesia para describir a Sus seguidores?

4. ¿Cuáles son algunos ejemplos en el Nuevo Testamento del pueblo de Dios tomando decisiones como cuerpo?

5. ¿Cuál es la diferencia entre un gobierno de mayorías y un consenso congregacional?

6. ¿Cuál es la diferencia entre consenso y unanimidad?

7. ¿Qué provisiones ha hecho Dios para ayudar a la iglesia a alcanzar consenso?

8. ¿Dónde y cómo se tienen en cuenta a los ancianos en el gobierno eclesial por consenso corporal?

9. De acuerdo a Jesús, ¿qué tanta autoridad deben tener los líderes de la iglesia (Luc. 22:24-27)?

10. En Hebreos 13:17, se motiva a los creyentes a “obedecer” y “someterse” a los líderes de la iglesia. ¿Cómo cuadra esto con el gobierno congregacional?

11. ¿Para qué tipo de personas y situaciones supone usted que fue diseñado Hebreos 13:17?

12. ¿Cómo debería aplicarse tanto el consenso congregacional local como el consenso eclesial universal para la interpretación de la Biblia?

Nota: La NTRF también ofrece recursos para maestros, para ayudar a dirigir una discusión sobre la vida de la iglesia neo-testamentaria. PidaThe Practice of The Early Church: A Theological Workbook (Leader’s Guide) en www.NTRF.org.

[1] Henry Woolf, ed., Webster’s New Collegiate Dictionary(Springfield, MA: Merriman, 1973), 200.

[2] Joseph Thayer, Greek-English Lexicon of the New Testament(Grand Rapids, MI: Baker, 1977), 196.

[3] Bauer, Arndt, Gingrich, Danker, A Greek-English Lexicon of the New Testament and Other Early Christian Literature (Chicago, IL: University of Chicago Press, 1979), 240.

[4] Lothan Coenen, “Church,“ The New International Dictionary of New Testament Theology, Vol. 1, Colin Brown, General Editor (Grand Rapids, MI: Zondervan, 1971), 291.

[5] Wayne Gruden & John Piper, Recovering Biblical Manhood and Womanhood (Wheaton, IL: Crossway Books, 1991), 150.

[6] Bauer, 639.

[7] W.E. Vine, An Expository Dictionary of New Testament Words(Iowa Falls, IA: Riverside Book and Bible House, 1952), 124.